¿Cuánta agua necesita realmente su césped?

Bueno, mientras que el tipo de suelo, la cantidad de horas de sol y el clima, todos influyen, una buena regla general es entre tres centímetros y med...


Bueno, mientras que el tipo de suelo, la cantidad de horas de sol y el clima, todos influyen, una buena regla general es entre tres centímetros y medio, cuatro por semana.


Lo más importante que debe tener presente es cómo riega usted su césped. Y lo mejor para que el mismo crezca sano y con raíces fuertes es regarlo bastante pero no con mucha frecuencia.

Supongamos que decide regarlo con 4 cms. de agua a la semana. Lo que puede hacer es dividir esa cantidad en dos dosis o mismo en una, pero lo que no conviene que haga es repartirlo en dos días distintos. Si hace eso, su césped desarrollará raíces superficiales y esto puede traerle problemas de inundaciones a futuro.

Si su suelo es arenoso, lo mejor es regar el césped dos veces a la semana debido a que en este tipo de suelo el agua drena con mucha más facilidad y más rápido que en los otros, y no le da tiempo a las raíces de su césped sediento a absorberla.

Por el mismo motivo, si su suelo es denso y muy seco, lo mejor en ese caso es regar el césped tres veces por semana debido a estas características.

Si usted no está del todo seguro sobre la cantidad de agua que expenden sus regadores, coloque algunos recipientes de plástico para medir cuánta agua está recibiendo su césped y luego ajuste el tiempo que permanecen encendidos de manera que la cantidad sea la adecuada. A su vez, colocar dichos recipientes puede servir para comprobar que los regadores están expendiendo el agua de forma pareja en todo el jardín.

El mejor momento del día para regar es bien temprano a la mañana. Si espera a la tarde para hacerlo, parte del agua se evaporará y se perderá en su función de riego. Y si lo hace de noche, tardará más en secarse y el agua estancada puede ser un lugar propicio para el cultivo de bacterias y enfermedades.

Un consejo para asegurarse de que su césped lucirá bien aún cuando comienza a hacer mucho calor, es no cortarlo muy corto y no barrer los restos de la poda. Al permitir que el mismo crezca más alto, está permitiendo que el pasto pueda asentarse mejor en el terreno. Por su parte, los restos de la posa sirven para darle al suelo más minerales y nutrientes que favorecen las condiciones del mismo y con eso el crecimiento de las raíces. A diferencia de lo que dicta la creencia popular, esto no hará que se junten restos que ensucien su jardín.

Con todo estos consejos usted podrá observar que el cómo se riega su césped es tan importante como el cuánto. De ahora en más no le resultará tan difícil mantenerlo verde y lustroso si solo invierte un poco de tempo en planificar cómo y cuánto lo va a regar.

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