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Cajas para los desechos del gato

Si quiere facilitar aún más el cuidado de su gato, entonces las cajas de desechos que se limpian solas son el producto para usted. Una modalidad pos...

 

Si quiere facilitar aún más el cuidado de su gato, entonces las cajas de desechos que se limpian solas son el producto para usted. Una modalidad posee un filtro interno que atrapa las piedras usadas. Simplemente tendrá que remover la caja de piedras usadas a un lado y tirarlas a la basura. Otro diseño lleva el concepto de auto-limpieza a un nivel superior al poseer un lento pero rotativo sistema que silenciosamente va empujando las piedras usadas a un receptáculo. La caja de desechos más avanzada es una que automáticamente drena los desechos del gato al inodoro. En lugar de utilizar piedras de gato, estas cajas utilizan un granulado permanente que es lavable. Luego de que su gato utiliza la caja, el granulado se lava automáticamente, se desinfecta y luego se seca. Todo desecho sólido o líquido es drenado al inodoro con agua fresca.

Caja para desechos de gatos

Cajas para desechos de gatos autolimpiantes

 

Otra opción son las cajas que se limpian solas. Son ideales para aquellas familias que poseen muchos gatos. O también podrían ser una buena opción para cualquiera que no quiera saber nada con la caja. Un rastrillo remueve la arena sucia con desecho y la junta en un receptáculo removible, dejando la caja limpia. Todo lo que tendrá que hacer usted es desechar los contenidos del receptáculo a la basura.

Cajas para desechos de gatos.

Para enseñarle a su gatito cómo usar la caja de desechos, todo lo que tiene que hacer es posicionarla en el lugar adecuado y mantenerla limpia. La caja de desechos no tiene que estar nunca cerca del lugar donde el gato duerme ni tampoco cerca de su comida.

Una vez que la haya ubicado correctamente, deberá hacerle entender para qué se utiliza la caja. Logrará esto ubicando a su gato en la caja y rasgando la arena con sus dedos. El gato podría decidirse a comenzar a utilizar la caja en ese mismo momento. Cuando lo haga, elógielo grandilocuentemente. Si apenas entra quiere salir, juegue con él por unos minutos y luego intente ponerlo nuevamente en la caja. Repita esto las veces que sea necesarias, pero no lo presione. No querrá frutar a su gato.